Sobran las palabras
SOBRAN LAS PALABRAS
Quería dedicar este pequeño espacio (que no es ni mucho menos el que ocupa en mi corazón) a mi abuelo, Ramón Marcos, esa persona que siempre me apoyó en todo lo que hacía, que me felicitaba y me decía lo orgulloso que estaba de mí, esa persona a la que echo tanto de menos.
Cuando me miro al espejo, veo algo de tí reflejado en mí, esa nariz tan peculiar que tanto nos ha diferenciado siempre. Recuerdo y recordaré todos los buenos momentos pasados a tu lado desde que era pequeña. Nada me haría más ilusión que mi padre (en un futuro) siguiera tu ejemplo y fuera tan buen abuelo como lo has sido siempre tú.
Sobran las palabras. El recuerdo está presente día a día para así no olvidarte jamás. Te quiero.